Koryo Maru 88, el atunero más moderno de la flota japonesa, parte de Las Palmas rumbo a los caladeros del Atlántico Norte

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El barco entró en servicio este año y es parte de una flota con arraigo en el Puerto desde 1958, donde repara y se avitualla dos veces al año

Los buques pesqueros requieren multitud de servicios locales que generan economía y empleo: hoteles, taxis, servicios médicos, alquiler de coches, agencias de viajes, suministradores de equipamiento técnico…

Luis Ibarra: “El valor añadido del sector pesquero en el puerto, en términos económicos y de generación de puestos de trabajo, es muy elevado y su reactivación es uno de nuestros objetivos

El Puerto de Las Palmas registra estas semanas una importante actividad económica relacionada con la flota japonesa, que cada año realiza dos periodos de parada en nuestras instalaciones para descargar capturas y recibir todo tipo de servicios portuarios. Es el caso del Koryo Maru 88, consignado por JA Arocha, el buque más moderno de esa flota (botado este mismo año 2021), que ayer zarpó rumbo a los caladeros del Atlántico Norte en busca de grandes atunes.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Las Palmas (APLP), Luis Ibarra, resalta que “el valor añadido del sector pesquero en el puerto, en términos económicos y de generación de puestos de trabajo, es muy elevado y su reactivación es uno de nuestros objetivos”.

En este sentido, en el acumulado enero-agosto de 2019 (año prepandemia) la pesca congelada registró 119.035 toneladas (cargas, descargas y tránsitos, salvo transbordos). Ese mismo dato en 2021 subió a 151.719 toneladas, lo que implica 32.684 toneladas más de pescado congelado y un crecimiento del 27,46 por ciento. La pesca fresca, sin embargo, registra un valor descendente de -22,08 por ciento.

“Trabajamos para favorecer el regreso del Puerto de Las Palmas al circuito internacional para la descarga de pesca fresca”, señala. El proyecto de Frigoríficos Hispano Suizos (Frisu), cuya concesión se llevará al próximo Consejo de Administración de la APLP, el 11 de octubre, es clave en esta apuesta, donde se contempla una fábrica de hielo, cámaras de frío, una lonja y un centro de coworking.

“La fidelidad de más de medio siglo con el Puerto de Las Palmas y con sus empresas de flotas pesqueras como la japonesa merece un esfuerzo disruptivo a la altura por nuestra parte”, afirma Luis Ibarra.

Estos buques siguen la ruta que realiza el atún a lo largo del año, muy determinada por la temperatura del agua. Los caladeros habituales para esta pesca son el Atlántico Norte, el Mediterráneo y el Atlántico Sur.

Su producto estrella, los grandes atunes, tiene un alto precio en Japón, su principal mercado. El resto de las capturas se vende para suministrar a importadores locales que lo procesan y distribuyen.

El pescado ‘mueve’ lo local

El capitán del Koryo Maru 88, Saito Tadashi, puso rumbo ayer al Atlántico Norte tras pasar unas semanas de parada técnica en el Puerto de Las Palmas. Lo mismo ha hecho o hará el medio centenar de pesqueros japoneses y de otras flotas asiáticas que cada año, en los periodos abril-mayo y septiembre-octubre, recala en nuestro puerto para realizar reparaciones, cambiar tripulación (una media de 24 marineros por barco que consumen noches de hotel en Las Palmas de Gran Canaria) y preparar la siguiente marea.

Los buques pesqueros son los que más efecto multiplicador generan en la economía local por tres factores fundamentales: el número de tripulantes, el tiempo de escala y la utilización del Puerto de Las Palmas como base para avituallarse y reparar.

En general, los buques pesqueros requieren de multitud de servicios portuarios y no portuarios locales. El tipo de empresa que les proporciona servicios, de forma directa, abarca desde talleres (eléctricos, mecánicos, hidráulicos…), astilleros y provisionistas hasta suministradores de equipamiento técnico, suministro de lubricantes y combustibles, servicio de estiba, servicios de transportes y grúa, hoteles, taxis, servicios médicos, empresas de alquiler de coches, agencias de viajes, almacenes, transitarios, embarque de contenedores con los productos de la pesca (atún con destino final Japón), recepción de contenedores con carnada, servicio de vigilancia y un largo etcétera.

De forma indirecta e inducida, se ven beneficiadas otras empresas que prestan servicios a las primeras gracias a la economía de red que propicia la actividad portuaria.